domingo, 26 de junio de 2016

.UN GRAN FILÓSOFO EN ATENAS… SÓCRATES


                                                                                                                                 



        UN GRAN FILÓSOFO EN ATENAS… SÓCRATES


  En Atenas el año 470 a.c nace Sócrates, fue hijo de una comadrona, Faenarete, y de un escultor, Sofronisco, emparentado con Arístides el Justo. Pese a que no dejó ninguna obra escrita y son escasas las ideas que pueden atribuírsele con seguridad, Sócrates es una figura capital del pensamiento antiguo, hasta el punto de ser llamados presocrático los filósofos anteriores a él. Su reflexión se centró en el ser humano, particularmente en la ética, y sus ideas pasaron a los dos grandes pilares sobre los que se asienta la historia de la filosofía occidental: Platón, que fue discípulo directo suyo, y Aristóteles, que lo fue a su vez de Platón

¿Quiénes eran los sofistas?

     “Sabio” fue utilizado como sinónimo de sofista, queriendo señalar a una persona experta en alguna actividad teórica o práctica, el termino también se utilizó para designar los profesionales del saber y su enseñanza. En general eran extranjeros (metecos), muy cultos y conocedores, a través de sus muchos viajes, de las diversas formas de pensar y vivir del resto de los griegos. Al ser metecos no podían intervenir directamente en política, aunque eran ellos los que formaron a la mayoría de los políticos, enseñándoles el arte de la oratoria y la erística, tan importantes a la hora de convencer en la Asamblea y en los tribunales. Fueron grandes educadores, los primeros en emplear libros para impartir clases; muy criticados por el hecho de cobrar por ello. Fueron los sofistas los que provocaron el giro humanista en el pensamiento. Su filosofía no fue especulativa, sino práctica, dedicándose a lo que hoy llamamos filosofía de la cultura (política, crítica a la religión, lingüística, sociología), y a la moral. Se suele decir que los sofistas fueron los primeros ilustrados, porque al igual que los del s. XVIII, fueron capaces de criticar aquellos aspectos de la sociedad y la cultura que resultaban obsoletos. Los sofistas más importantes de la primera generación fueron Protágoras, Gorgias, Pródico e Hipias, y destacan por la defensa del escepticismo y el relativismo. Los representantes más importantes de la segunda generación fueron Calicles, Antifonte, Trasímaco y Crítias; estos filósofos acentuaron aún más el papel crítico de la razón y la capacidad de ésta para la defensa de cualquier tesis. Por su parte, Trasímaco se singularizó por su defensa de la ley del más fuerte y del carácter convencional de las leyes vigentes en las ciudades.

El Relativismo y la Posición de Sócrates sobre él.

     Los sofistas afirmaron cuando hablaron del relativismo que los puntos de vista no tienen verdad ni validez universal, sino que solo una validez subjetiva y relativa. El relativismo moral sostiene que no hay bien o mal absolutos sino dependientes de las circunstancias concretas. El relativismo considera que la verdad depende o está en relación con el sujeto que la experimenta, no existiendo unidades objetivas ni tampoco creencias universales compartidas por todos los seres humanos. En cuanto a la perspectiva de Sócrates, aunque no es de extrañar que a Sócrates se le pudiera confundir con un sofista, al menos en algunos aspectos: era un gran retórico y constantemente usaba la ironía y argumentos engañosos para humillar a sus adversarios. No compartía con ellos ni el relativismo ni el escepticismo. El rechazo del relativismo de los sofistas llevó a Sócrates a la búsqueda de la definición universal, que pretendía alcanzar mediante un método inductivo; probablemente la búsqueda de dicha definición universal no tenía una intención puramente teórica, sino más bien práctica. Sócrates criticó el relativismo, convencido de que los ejemplos concretos encierran un elemento común respecto al cual esos ejemplos tienen un significado. Si afirmamos que algo “está bien” o por el contrario “está mal”  será porque ya  tenemos alguna noción de "lo que es" bueno; si no tuviéramos esa noción, ni siquiera podríamos decir que es bueno para nosotros ya que no lo sabríamos. Esto también pasa  en el aspecto moral. Para el relativismo estos conceptos no son susceptibles de una definición universal: son el resultado de una convención, lo que hace que lo justo en una ciudad pueda no serlo en otra. Sócrates,  está convencido de que lo justo ha de ser lo mismo en todas las ciudades, y que su definición ha de valer universalmente. La búsqueda de la definición universal se presenta, pues, como la solución del problema moral y la superación del relativismo.
     Sin lugar a duda la mayor parte de la sociedad apoya el pensamiento de Sócrates, es bastante lógico pensar que todas las opiniones parten de algunos conocimientos o normas universales que dictaminen si algo se está ejecutando bien o no. Aunque si bien es cierto el relativismo existe ya que casa ser humano piensa diferente y asegura que los puntos de vista de cada uno no pueden depender de alguna verdad sino la verdad que cada uno de nosotros le atribuya a su pensamiento.

Metafísica

     Es una rama de la filosofía que estudia los problemas centrales del pensamiento filosófico: el ser en cuanto tal, el absoluto, Dios, el mundo, el alma. En esa línea, intenta describir las propiedades, fundamentos, condiciones y causas primeras de la realidad, así como su sentido y finalidad. Su objeto de estudio es lo inmaterial, de allí su pugna con los positivistas, quienes consideran que sus fundamentos escapan a la objetividad empírica. Para Aristóteles, la metafísica es la filosofía primera, la que trata de las causas primeras, del ser en cuanto tal, de lo cual se desprende la vertiente que va a dar en la ontología.

Las últimas palabras de Sócrates

     Sócrates fue condenado a morir por la ingestión de un preparado  de cicuta, acusado de no reconocer a los dioses griegos y de corromper a la juventud con sus pensamientos. Sócrates Acató la sentencia, y tomo el veneno de cicuta, después de ingerirlo, anduvo por la habitación en donde estaba preso, hasta que el veneno comenzó a apoderarse de su cuerpo, cuando no pudo caminar más, se tumbó, sus discípulos lo contemplaban sin poder hacer nada, Sócrates se tapó la cara con una sábana, pero poco antes de morir, se quitó la sabana de la cabeza y le dijo a su discípulo:
Critón: “Le debemos un gallo a Esculapio, así es que págaselo y no te descuides”


     Son infinitas las acepciones que podemos realizar ante estas palabras dichas por el propio filosofo antes de morir, entre su fiel ironía que lo caracterizaba, delirios por ingerir el veneno, muestra de agradecimiento para aquel Dios que lo había condenado e insinuación de hacerlo pagar por aquella muerte injusta son los significado que en el transcurso de la historia le han otorgado a estas palabras, pero solo él supo que quiso decir, recordemos que sus sabias palabras siempre lo caracterizaron y su manera de pensar fue tan única y diferente  que lo llevaron a la condena.




Mayerlin Mendoza
 C.I: 24.473.299
                                                                                        Mayerlinmendozalicemberg20@gmail.com                                          

No hay comentarios.:

Publicar un comentario