sábado, 25 de junio de 2016

EN LA MIRADA DE SÓCRATES DESCUBRI SU FILOSOFÍA



En el silencio medite en su hermenéutica y en su mirada descubrí lo que sus manos escribieron. Ahondando en lo que fue su vida Sócrates (469-399 a.c)  nace en Atenas. Su padre, Sofronisco, era escultor, su madre, Fenereta, era comadrona. Pertenece a un grupo social poco distinguido, pero en pleno auge frente a la decadencia de la aristocracia ateniense. En su juventud es estudioso e inquieto, y conoce la filosofía de algunas escuelas anteriores, sobre todo la de Anaxágoras, los eleatas y los pitagóricos, y es contemporáneo de los sofistas. Al morir su padre, recibe su herencia una pequeña fortuna que le permite vivir con austeridad. No participa en política; cumple con honradez sus deberes ciudadanos y  combate, con valentía y firmeza, en la Guerra del Peloponesco para defensa de Atenas. Se casa con Xantina, con la que tiene tres hijos; sus relaciones con ella son difíciles pues es de carácter fuerte, y Sócrates descuidaba sus obligaciones familiares. De fortaleza física pero poco agraciado, su vida transcurre en Atenas rodeado de discípulos, amigos y personas de todo tipo y condición. Con ellos conversa y dialoga, haciendo de ello su tarea habitual, la única que, podía llevarlos a conocer el bien de la verdad. No cobra por sus enseñanzas y crítica a los sofistas y demagogos.
Sócrates y su decisión de rechazo contra el relativismo sofista
  Desde cierto punto de vista guarda relación con los sofistas aun que sean sus profundas diferencias quienes lo separan, de hecho tienen puntos en comunes con los sofistas de la primera sofistica, como su dedicación a la enseñanza; la idea de bondad natural del hombre que, si puede obrar mal, es solo consecuencias de su ignorancia, pero no por malicia; el intento de fundamentar las leyes de la ciudad en bases racionales. Pero las diferencias con ellos son profundas; no cobra por enseñar; no le importa la elocuencia, sino la conversación y el dialogo; solo le preocupa el descubrir la  y la virtud, frente al relativismo y escepticismo de los sofistas; afirma su ignorancia, frente a la sabiduría de que se jactan los sofistas.
  Sin embargo, los sofistas habían afirmado que la verdad de las cosas se identificaba con la verdad de las opiniones que cada uno tenía sobre ellas. Como las opiniones eran muchas, prevaleció el convencimiento de que ese “aparecer” de las cosas se identificaban con la visión que cada uno tenía de la realidad (relativismo). Por el contrario, Sócrates quiere partir de las cosas, pero no tal como se afirma en la vida pública, sino tal como lo descubre en si cada hombre con la razón, independientemente de las circunstancias. Hay que aplicar la razón al descubrimiento de lo que “son las cosas”, a lo constituido de las cosas; llegar a la definición de ellas. De esta forma, Sócrates, siguiendo el camino de la “inducción”, es decir, partiendo del análisis de cosas particulares, llega al conocimiento universal de lo que es la cosa, a la definición de ella. Pero como lo que más interesa aclarar son las cuestiones morales, aplica el camino de la inducción para definir qué es lo bueno. Lo justo y lo virtuoso.   
La Metafísica como Disciplina:
  La metafísica es una rama tradicional de la filosofía y aborda problemas considerados centrales en la disciplina, como lo son la existencia, las propiedades, la causalidad, la estructura del mundo, la modalidad, etc. El objetivo de estudio de la metafísica ha variado considerablemente en cuanto ha evolucionado la disciplina. En la época griega era considerada la “filosofía primera”, cabe destacar, lo que le daba fundamento a otros tipos de investigación, ya sean filosóficas o científicas. Su objetivo principal era la búsqueda el fundamento último de la realidad. Durante la edad media la metafísica estuvo marcada por una influencia teológica, y tardíamente por el aristotelismo propio de la escolástica.
El último suspiro de aliento de Sócrates
 Se considero controvertido y crítico, tiene problemas tanto con el gobierno de los demócratas, a los que considera ineptos y demagogos, como con los aristócratas, a los que critica de defender sus intereses de clase hasta la corrupción. Acusado de negar a los dioses del Estado y de corromper a la juventud, tras un juicio poco claro, se le declaro culpable y es condenado a muerte por los “quinientos jueces”. Por coherencia con sus principios, rechaza la fuga que le proponen sus amigos y discípulos y espera tranquilo en la cárcel la ejecución de la sentencia, que consistía en beber una copa de cicuta, una sustancia letal.
  Murió a los 70 años de edad, aceptando serenamente su condena en su último suspiro exclamo: Critón, le debemos un gallo a Asclepio. Así que págaselo y no descuides. Así se hará, dijo Critón.
  Critón amigo y discípulo de Sócrates fue en busca de lo pedido por su maestro en su lecho de muerte un gallo en honor al Dios de la medicina quien tenía el poder de resucitar a los muertos. Sin embargo, su frase transciende los límites de esa parábola lo cual refleja claramente una lección al mundo, el hombre con toda su autoridad y ambición de poder, sed de justicia solo logra ver lo que esta ante sus ojos y oír la opinión de otros más no profundiza mas allá del bien o el mal lo que pregonaba Sócrates en las plazas públicas.

                                                            Ramírez, Brillith
                             C.I 17.986.828
                                                             Jehovameresguar@hotmail.com

1 comentario:

  1. si amiga y lo mas llamativo y contradictorios entre ellos, como los de Jenofonte, Aristófanes o Platón, que suscitan el llamado problema socrático, la fijación de la auténtica personalidad de Sócrates y del contenido de sus enseñanzas. Si creemos a Jenofonte, a Sócrates le interesaba fundamentalmente la formación de hombres de bien, con lo que su actividad filosófica quedaría reducida a la de un moralista práctico

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